Cennini define la textura del pigmento, cómo encontrarlo en el mercado y además, advierte al lector cual es el más fino.
Blanco es un color artificial de plomo, denominado albayalde. Dicho color es fuerte, fogoso, y está en panes o pastillas del tamaño de un pocillo. Si quieres saber cuál es el más fino, coge siempre el que esté más arriba.
En el tratado de Pacheco, el albayalde, por su granulometría fina y otras particularidades, participa de la pintura sobre raso. Estos colores, según el autor “han de ser finos y sin cuerpo”, misma característica que deben reunir los pigmentos empleados en las iluminaciones.
...han de ser los mejores, más finos, delgados y subidos: lindo albayalde de Venecia, bermellón famoso, genulí alegre y azarcón en grano, azul de cenizas finas y delgadas, verdes montaña y terra sutiles, fina encorca, buenos ocres, sombra de Italia y negro de carbón y, si fuere menester, almagra de Levante, todo muy molido; lindo granillo para ayudar los verdes; añil y orchilla para oscurecer los azules; el carmín será mejor de Florencia y la mescla de la goma con él será flaca y en el azul algo más fuerte.
En la pintura al temple, Palomino incluye al albayalde dentro de la familia de los colores “Accidentales” por su inestabilidad.
Son accidentales, el albayalde (especialmente necesario en los estofados; pero no en todos los climas, porque se vuelve negro en algunos), el azul fino, y de Santo Domingo, cenizas azules, ultramaro, urchilla, oropimente, génuli, claro y obscuro, gutagamba, o gutiámbar, verde granillo, y verde de vejiga, azafrán, ocre quemado, hollín, negro de humo, de hueso, y de carbón, y cardenillo, o verdete, aunque hace éste lo que el albayalde en algunos temperamentos.
En el ámbito de la técnica al óleo, Palomino distingue cuatro grupos de colores, según su manejo, distribuyéndolos en:
Precisos y usuales, ya que son colores que deben estar presentes en la paleta de cualquier pintor por su buen resultado y competencia en cualquier campo de la pintura.
Extraordinarios, por emplearse en ocasiones puntuales.
Falsos, puesto que son colores que mudan de color o que son muy inestables.
Inútiles, porque son colores innecesarios de los que puede prescindir el pintor ya que se pueden obtener mediante la mezcla de dos o más pigmentos.
El albayalde, junto a otros como el verde montaña, esmalte, ocre claro y oscuro, es un color “Preciso y usual”, puesto que es empleado en las imprimaciones al óleo, para los claros de las carnes, para elaborar mordientes, secantes o teñir papel de varios colores. Es tan necesario en el arte de la pintura, que incluso Palomino resalta su importancia al advertir que “es el pan de la pintura a el óleo, pues sin él no se puede pintar, porque ayuda a todas los colores. ”
Además, al final del tratado de Palomino, se halla un listado con breves definiciones acerca de los colores, confeccionado por él mismo. Sobre el albayalde recuerda su color blanco y su origen.
Albayalde, s.m.- Color blanco, transformado del plomo, para pintar, y para algunas medicinas.- Lat. Coerusa.