Los ocres están formados por descomposiciones meteorológicas de minerales de hierro y de feldespatos; en concreto, los ocres amarillos contienen cantidades variables de silicatos de aluminio (arcilla, caolín), bastas cristalizaciones de ácido silícico (cuarzo), ácido silícico en estado finamente coloidal y sales de calcio.
Su color se debe a los óxidos de hierro hidratados de los que está formado. De entre éstos óxidos de hierro, el más importante es el Fe2O3·H2O.